Por estar dentro de una zona árida de desiertos , en Salta,
provincia ubicada en el noroeste argentino, no existen los pingüinos
y la mayoría de sus habitantes nunca vieron uno en su vida.
Sin embargo, existe uno que está dando bastante que hablar. Se
trata de una distribución del sistema operativo gratuito Linux,
desarrollada por Diego Saravia, un profesor de la Universidad Nacional de
Salta (UNSa).
La distribución se llama Ututo, en honor a una lagartija típica del
noroeste argentino. El nombre identifica a seres movedizos, que se
meten en cualquier lado y nunca están quietos. Por eso, el mismo
Saravia puede ser considerado un "Ututo".
A los 36 años, Saravia dicta una maestría en energías renovables
a la que asisten alumnos de varios países de América latina. Una
parte vital de lo que enseña consiste en usar una herramienta
llamada Sceptre, que simula circuitos eléctricos. Esta herramienta
funciona sobre Linux. Saravia y otros profesores de la maestría
necesitaban que al regresar a sus casas los alumnos pudieran seguir
utilizando Sceptre con relativa facilidad. Así es como empezó todo.
"Instalar un sistema operativo es difícil. A diferencia de otras
distribuciones de Linux, Ututo no necesita ser instalada para poder
usarla", sostiene Saravia. "Uno pone el CD en la lectora, arranca la
PC y ya lo tiene andando".
Ututo es la primera distribución de Linux Argentina y está
equipada con la interfaz gráfica KDE, el paquete de aplicaciones
para oficina StarOffice y el programa Sceptre. Parte del mérito del
trabajo le corresponde a su padre, Luis Saravia, quien a los 62 años
se encargó adaptar el Sceptre a la simulación de sistemas solares y
actualmente está desarrollando un interpretador de XML para
incrementar las posibilidades del Sceptre.
Según Saravia, si empezaron a trabajar en el proyecto Ututo fue
porque en su momento no encontraron ningún Linux que funcionase con
esas características. Admite haber "caminado sobre hombros de
gigantes" ya que el noventa por ciento de Ututo fue desarrollado por
programadores que integran la comunidad GNU alrededor del mundo.
Hoy, existen varias distribuciones con esas características, una de
esas es la francesa Demo Linux.
El noroeste argentino es una de las zonas más pobres de la
Argentina. Según el sociólogo Artemio López, de la consultora Equis,
el 20 por ciento de la población vive bajo la línea de pobreza.
Por eso, gente como Saravia cree que el open source -por su
calidad y bajos costos económicos de implementación -puede ser una
solución para acortar la brecha digital en lugares como el suyo.
Militante del Frepaso (Frente País Solidario), uno de los partidos
que integran la Alianza gobernante, Saravia fue secretario de Medio
Ambiente de la Ciudad de Salta (la capital provincial) y allí
instaló Linux en cuanto servidor se le cruzó por el camino.
En rigor, la instalación de Linux en la Universidad de Salta y en
la Secretaria de Medio Ambiente, no constituye una novedad. En el
noroeste argentino también usan Linux en la Secretaría de la
Gobernación, el Departamento de Policía y también la Universidad
Católica, el otro gran centro educativo de la provincia.
"En cinco años no habrá en Argentina ni una computadora con
Windows", sostiene.
Pero según Alejandro Prince, de la consultora informática local
Prince & Cooke, Linux está lejos de convertirse en algo grande.
"Puede que muchos chicos lo estén empezando a instalar en sus casas,
pero está lejos de ocupar un lugar importante en el país", señala.
Para Prince, todavía no hay masa crítica de personas capacitadas
para dar soporte y eso retrasará un posible boom de Linux. "Los
únicos lugares en los que Linux podría llegar a tener su cuarto de
hora es en algunos nichos específicos, entre los que se incluye el
de la educación", sostiene.
Saravia participa activamente en la Fundación Vía Libre, que
colabora con Marcelo Dragán, el diputado que impulsó un proyecto de
ley para que todas las reparticiones públicas en Argentina utilicen
software libre y gratuito.
El Frepaso llegó al poder en 1999, luego de formar la Alianza,
una coalición política con el partido Unión Cívica Radical. Luego,
el Frepaso abandonó el gobierno cuando se integró al Ministerio de
Economía Domingo Cavallo, líder de Acción por la República, partido
de ideas liberales al que pertenece Dragan.
Las diferencias políticas entre ambos son aparentemente
irreconciliables. Pero tanto Dragán como Saravia (uno desde la
universidad, el otro desde el congreso) aspiran a que el Estado
argentino utilice software libre y gratuito para ahorrar costos y
para evitar que la adopción de estándares de propiedad privada en la
información pública.